La fototerapia antiacne es un sistema totalmente personalizado, ya que la enfermera programa el ordenador estableciendo la intensidad y los pulsos de luz basándose en las características propias del paciente, según el tamaño, tipo y localización de las manchas, y el estado general de la piel.
La fototerapia antiacne permite irradiar la zona con radicales libres generados por la luz pulsada, logrando así que la bacteria que produce el acné se irradie también. Con la fototerapia antiacne controlamos la aparición de granos e inflamaciones. Además, se logra, sin ningún tipo de efecto negativo y sin dolor, la estimulación del colágeno y del tejido conectivo que se traducirá en una piel más joven y luminosa. La fototerapia antiacne consta habitualmente de cinco sesiones, breves y periódicas, distanciadas entre sí. Cada sesión de IPL dura aproximadamente una media hora y después de realizarla, la piel va regenerándose y renovando sus características.
Con la fototerapia antiacne los cambios se empiezan a notar desde las primeras sesiones.
Las principales ventajas de esta técnica es que es totalmente indolora, y el paciente no debe llevar a cabo ninguna medida de preparación complicada ni antes ni después de su aplicación, la única precaución inmediata será utilizar un protector solar de alta pantalla tras la sesión
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